Primera parte.- Confrontarnos con la realidad.
Una generación de abogados que se quedaron fuera tras la pandemia.
Desafortunadamente las políticas públicas actuales, no presentan una metodología específica para dar seguimiento y protección a los grupos mas vulnerables, nos encontramos en el resurgimiento de un nuevo derecho y sistema jurídico que se ve forzado a cambiar sin mediar volver a sus orígenes, lo malo es que al ser tan precipitado se están cometiendo errores que se dejan pasar por alto, el peor caso es que en dichos errores se edifiquen tópicos nuevos que sirvan de sustento en las futuras generaciones.
Otro aspecto es que al implementarse un sistema jurídico digital, los abogados nos exponemos a circunstancias que antes no habíamos planeado, tales como la capacitación constante y actualizada en herramientas tecnológicas, uso de redes sociales, manejo de diversas plataformas para enterarse de los cambios que sufre día a día cada Tribunal, de cada estado de la República Mexicana. Hace unos años el abogado que supiera revisar su correo electrónico y de vez en cuando mandara un mensaje de texto mediante la plataforma del mismo servidor de su compañía telefónica se consideraba un profesional del derecho " a la vanguardia"; con la llegada de la pandemia, ha quedado demostrado que quienes no se interesaron en el uso de plataformas digitales y redes sociales, se quedaron en el pasado; de hecho el problema de aquellos leguleyos es que no pueden sacar citas vía internet para presentar demandas, presenciar audiencias virtuales, registrarse para obtener las firmas electrónicas necesarias para seguir ejerciendo la profesión lo que refleja en la falta de trabajo y por ende entrada de recursos económicos.

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