Segunda parte.- Renovar o morir.
Muchos despachos jurídicos al verse sorprendidos por la pandemia del SARS-COV2 no tuvieron otra alternativa mas que cerrar su oficinas y dejar de operar, trayendo consigo una pérdida económica importante y la sensación de frustración por no poder hacer algo al respecto. Sin embargo existen algunos otros que al cerrar sus oficinas decidieron abrir otro lugar de trabajo y éste fue virtual; implementaron páginas web, publicación de anuncios pre pago, empezaron a innovar con distintas plataformas digitales para darse a conocer a una clientela nueva, que lo que tenía era tiempo de sobra para ver lo que estuviera en ese momento en la internet. Renovar la mercadotecnia para la publicidad de los juicios y servicios legales, conocer las nuevas formas en que se impartiría justicia, aprender nuevos términos tecnológicos y crear una presentación digital, eficaz, llamativa que conquistara un mundo desconocido, el mundo digital. Ahora quedaban en el pasado las tarjetas en papel, la papelería con memebretes, folders grabados, plumas, ceniceros y un sin fin de aditivos publicitarios, simpelemente las disposiciones sanitarias no lo permitían, se debía guardar la sana distancia entre todos sin excepción.Era el momento de sacar a flote los conocimientos de computación que alguna vez tomamos en la universidad, -si es que los tomamos- hubo un tiempo de gracia mientras los tribunales permanecieron cerrados, para empezar a aprender a manejar las redes sociales, hacer vídeos, crear podcast, el uso de todas las aplicaciones de nuestros teléfono celular y como éste se convertiría en la mejor y mas usada herramienta para trabajar al día a día.
No todo fue como pensábamos, algunos colegas se quedaron en el pasado, tratando de poner en pie un sistema que había muerto súbitamente, las asesorías presenciales, los clientes en la sala de espera, la secretaria y los pasantes ya eran obsoletos, es más eran imposibles de sostener, ahora era tiempo de un cambio de 180 grados en dirección a lo desconocido, seríamos los abogados unos pioneros en la implementación de estrategias jurídicas que ayudarian a nuestros clientes para obtener sus reclamos ante las autoridades, sólo que el ser pionero implica someterse constantemente a la frustación del cambio, al acierto y error; la critica constante; la pérdida de clientes; credibilidad; menoscabo en los recursos monetarios.
Es el camino que nos hemos trazado, aquellos que queremos pasar y sobre ponernos a la crisis mundial económica y de salud, no hay alternativa, no hay otro camino hasta ahora creado, solamente aquellos que estemos dispuestos a sobrevivir por encima de los problemas de salud y económicos que representa ser abogados en esta segunda década del siglo, podremos sentar las bases para las generaciones que en algún momento vivirán un acrisis igual o superior.

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